NUTRICION FETAL Y LA CALIDAD DEL TERNERO PRODUCIDO

Vaca Brahman con cria F1

Nadie saca provecho de un ternero que no nació!

Cada vaca debe producir un ternero por año. Esas son algunas de las expresiones de la ganadería de carne que destacan la importancia de obtener una eficiencia reproductiva en la actividad.

Mantener las hembras de cría en buena condición corporal es esencial para alcanzar buenos índices de natalidad. Pero obtener un ternero que nació de una vaca mal alimentada puede significar también falta de eficiencia del sistema. El manejo nutricional del rebaño de hembras es imprescindible para que se obtengan niveles reproductivos coincidentes con una ganadería eficiente y lucrativa. Así, por increíble que parezca, no es tan sencillo, debido a que el proceso de cría, dentro de la ganadería de carne, es poco privilegiado.

Para empeorar dicha situación, durante años fue dado mucho énfasis e importancia sobre un concepto, hoy ya pasado de moda, de que las exigencias nutricionales de las vacas gestantes en las producciones de carne  solo aumentan de forma más intensa durante el tercero y último tercio de la gestación, ósea en la fase final, y que hasta ese punto la vaca preñada puede ser dejada en cualquier tipo de pasto sin mayores cuidados. Eso se debe al hecho que el 75% del crecimiento fetal es observado en ese periodo, es decir el ternero aumenta de peso de manera bastante considerable en la fase final del periodo de gestación. Teniendo en cuenta lo anterior, vale la pena preguntarse, que tan importante es la nutrición de la vaca durante los otros meses de gestación, esos que anteceden ese crecimiento más intenso del feto?.

Es necesario atender las exigencias de energía y proteína durante toda la gestación o eso sería económicamente inviable? Esa es una pregunta que muchos ganaderos se plantean en el momento de la planeación nutricional del rebaño de hembras de cría.

La nutrición materna durante la gestación ha sido reportada como uno de los principales factores que afectan el crecimiento y desarrollo muscular fetal, con efectos que persisten por la totalidad de la vida del animal, aun cuando no es verificada alteración en el peso al nacimiento. La capacidad de crecimiento y de ganancia de peso de un ternero es determinada por el número de fibras musculares presentes en su cuerpo, o sea la cantidad de células musculares, que después del nacimiento irán a aumentar de tamaño (hipertrofia). La formación de esas fibras, que van a originar los músculos, proceso denominado miogenesis, ocurre durante la fase embrionaria cuando el ternero se encuentra en el útero de la vaca. La formación de las fibras musculares ocurre a partir de dos eventos distintos temporalmente. Inicialmente, ocurre la formación de las fibras musculares (miofibras) primarias durante el desarrollo embrionario. Dichas miofibras son utilizadas como soporte para la posterior formación de miofibras secundarias, lo que ocurre durante el segundo trimestre de la gestación y que contribuyen de forma mayoritaria para el aumento de la masa muscular en la fase pre-natal.

La restricción de nutrientes en el tercio medio de la gestación resulta, por lo tanto, en  una reducción del número total de fibras musculares. En consecuencia, el periodo crítico para la correcta formación del musculo es justamente el periodo comprendido entre el segundo y el séptimo mes de preñez de la vaca.
Así, la nutrición materna debe ser planeada no solamente para el tercio final sino que debe ser muy bien estimada para el segundo tercio de gestación.

En algunas regiones del país, donde se concentra gran cantidad de las ganaderías de carne, el periodo de monta se planea para los meses de diciembre a febrero, pudiendo variar de año a año en función de las condiciones climáticas existentes. Así las hembras que quedan preñadas en el medio de la estación de monta en adelante, o sea por los meses de enero y febrero tendrán que atravesar el tercio medio de su gestación en una condición nutricional no de las mejores, pues en los meses de junio a agosto se presenta el auge del periodo seco, en el que hay deficiencia cuantitativa y cualitativa de pastos. Así, se hace necesario asegurar suplementación a los animales de forma que se pueda garantizar la correcta formación muscular del ternero sin comprometer la formación de las fibras de este.

Esta suplementación se puede realizar a través del uso de sales proteinadas conteniendo de 30 a 40% de proteína bruta, suministrado a razón de 500 gr por animal/día. (La suplementación debe ser planificada por un zootecnista, teniendo en cuenta la calidad del forraje presente en la finca y el tipo de animales presentes en la explotación).

En resumen, estudios recientes demuestran que la obtención de mejores resultados en términos de desempeño y calidad de carne bovina están no solo relacionadas con el plano nutricional al cual el animal es sometido durante su fase de crecimiento y terminación. La nutrición materna durante los diferentes estadios de gestación afectan no solamente el desarrollo fetal, sino también el desempeño del animal a lo largo de su vida además de la calidad de la carne que por él es producida.

Por Pedro Veiga Rogrigues Paulino

Traducido y adaptado por Carlos Quimbayo, zootecnista UNAL.

Tomado de Revista Pecuaria Brasil

Edición 11, Año 2, Enero-Febrero 2016 Pgs. 36-37

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